Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25: 35-40
Tomamos nuestras misiones de la historia de cómo Jesús iba por los pueblos y las aldeas enseñando y predicando y “sanando toda enfermedad y dolencia” entre la gente. Por eso estamos involucrados en proyectos para renovar y reconstruir hospitales y clínicas que atienden a los pobres del mundo. Por eso entrenamos a enfermeras y otras personas que están a la vanguardia de la salud en comunidades rurales y pobres.
Las vidas de los hermanos adventistas están arraigadas con el gozo de conocer a Jesucristo como Salvador. En la vida y en el ministerio de Jesús encontramos el modelo para la vida de diaria cuando Jesús retorne a la tierra para cumplir su promesa de librar al mundo de pecado y de predicación.
Seguimos las enseñanzas de Biblia como base para nuestras vidas y nos confortamos y fortalecemos en sus enseñanzas.
Creemos que Dios valora la humanidad y nos quieren como a sus propios hijos. Creemos que cada momento, cada detalle de nuestras vidas provee una oportunidad para que la gracia de Dios sea dada a conocer y a ser apreciada.
Creemos que la relación personal que Dios busca con cada uno de nosotros es afirmada cada semana en el sábado y que Dios está presente en nuestras vidas diarias a través de la oración y la devoción.
Los Adventistas del Séptimo son una congregación mundial con 16 millones de miembros en 204 países. Hay 251 mil Adventistas del Séptimo Día en República Dominicana. |