A través de la Biblia

MARTES 04 DE NOVIEMBRE - VOLVER ATRAS

PAG.315

Seguid el amor

Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.     1 Corintios   14: 1,

El consejo que da Pablo a los corintios en nuestro texto de hoy sigue estando vigente en la actualidad. Se nos aconseja ser diligentes para sentir amor y crecer en el. Es el “camino mas excelente” mencionado en 12: 31 para hacer la obra que Dios nos ha encomendado. Luego les aconseja buscar, con la misma diligencia, “los dones espirituales”. Y de esos dones espirituales, les aconseja que procuren tener “el don de profecía”. En el vers. 39 lo dice con mas claridad: “Así que, hermanos, procurad profetizar”. La NVI lo expresa así: “Así que, hermanos míos, ambicionen el don de profetizar”.

El don de profetizar es el mas codiciado de los dones. Con cierta frecuencia surgen personas exaltadas emocionalmente, perturbadas mentalmente, que se declaran “profetas” de Dios. Pero los frutos que el Señor nos dio para saber si son profetas genuinos declaran que son falsos profetas. ¿Qué quiso decir el apóstol cuando aconsejo a “todos” los miembros de la iglesia e Corintio que ambicionen “el don de profetizar”? ¿Quiso decir que todos pueden y deben ser profetas? No. Mas bien, el sentido amplio de la función de los profetas: “El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (vers. 3).

El Diccionario bíblico adventista ilustra esto así: “Los hijos de los profetas no eran necesariamente recipientes directos del don profético, pero eran divinamente llamados, como los ministros evangélicos de hoy, para instruir a la gente acerca de la voluntad de Dios” (Profeta”, p. 947). Lo que el apóstol aconseja es procurar por amor hacer el mayor bien a los miembros.

El don de lenguas es espectacular, y por eso muchos cristianos de Corintio lo buscaban. Pero Pablo aconseja procurar mejor edificar, exhortar y consolar a los miembros, y a esta actividad la llama “profetizar”. Esto da dignidad y un serio sentido de responsabilidad a los ancianos y pastores de la iglesia y a cuantos predican y enseñan. Dios considera profético ese ministerio, y debe hacerse con la mayor seriedad y consagración. También pone una responsabilidad sobre los oyentes. Si Dios los está exhortando, edificando y consolando proféticamente, deben escuchar con mas reverencia y practicar la enseñanza y el consejo con mas fidelidad. Este ministerio profético debemos procurarlo todos los miembros.

JEREMIAS 36: 1 – 37  21     1 CORINTIOS 14:  1 - 40

Lección de Escuela Sabática

Matinal de jóvenes

 

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